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VEINTE AÑOS

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VEINTE AÑOS Y SEGUIMOS SIN APRENDER NADA

 Son estos días del veinte aniversario de la magna catástrofe medioambiental sobre las costas de la fachada atlántica, costas gallegas, cantábricas hasta las costas de la ensenada francesa, en kilómetros se lo pueden imaginar. Se ha dicho de todo, opiniones tantas como tantos son quienes las comentan, todos con sus razones, basados en sus particulares puntos de vista, más o menos razonadas, otras no son más que las voces de los medios de comunicación como única información, unos y otros más o menos parciales, dependiendo en mayor o menor medida de ser subsidiarios de las subvenciones que los sostienen, otros en base al primer impulso de rabia o descontento.

Se plantea después de todo lo sucedido, si hemos aprendido algo, ante el próximo desastre medioambiental, que sí, que lo habrá, la lógica lo advierte, a pesar que ya llevamos veinte años sin otro susto medioambiental de semejante magnitud.

Todos los expertos o casi todos nos cuentan que sí, que se ha aprendido y mucho, que estaremos mucho más preparados para afrontar con un éxito relativo, la solución para minimizar los daños de las mareas negras. Cuentan en mi opinión como uno de los logros más significativos, el de haber conseguido que los buques PREMARPOL dejaran de navegar desde el año 2007 y los MARPOL Categoría 1 y 2 (Single Hull) terminaran su vida en el 2015, aunque hasta cumplir estas fechas todavía podían mover cargas contaminantes, mercancías peligrosas con un API por encima de 30º.

Se establecen puertos de refugio, en donde acoger estos buques en peligro, al margen de su situación geográfica, (ver enlace en donde trato desde mi particular punto de vista) (https://www.margruesa.es/424763978) en fin, es verdad que se han hecho muchas cosas, que deberían hacernos pensar que algo se ha mejorado.

Se han intensificado las inspecciones tanto estatutarias como de organismos reconocidos internacionales, SIRE program. CAP Condition Assesment Program, atendiendo a estudios de espesores de aceros, etc. 

Podemos decir que medios para atender con más o menos éxito un acontecimiento como el caso del Prestige, hay que aceptarlo, pero desgraciadamente los medios no son todo lo que se necesita.

El gran desastre que ha originado la mala gestión del accidente, no se puede negar, a pesar que todavía en estas fechas, hay voces que se reafirman en que se hizo lo que se debía hacer, tampoco quiero entrar en otro debate que no sea el de aprender algo para la próxima marea negra. Una gestión que el tiempo nos ha demostrado poco menos que fue nefasta. 

Cuando en la vorágine de atender y tratar de justificar todo lo que estaba sucediendo, surgió la idea de crear un organismo oficial para atender este tipo de contingencias, lo que tan solo en nueve días con posterioridad al accidente, el 22 de noviembre se crea en virtud al Real Decreto  1217/2002 la Comisión Nacional de Salvamento Marítimo, adscrito a la Dirección General de la Marina Mercante, una Comisión o un departamento que me recordaba al SOSREP británico( Secretary of State’s Representative for Maritime Salvage and Intervention), de total independencia sin interferencias políticas y por encima de las autoridades marítimas y portuarias. Algo impensable en este país, uno de los que más kilómetros de costa del viejo continente y todavía más impensable para los poderes públicos, esos políticos, que se mueven como no podía ser menos, por sus intereses que a veces chocan con el bien público, a pesar de que todos ellos en su bandera recalcan al bien público como su meta final.

Desafortunadamente toda esta voluntad política choca frontalmente con la racionalidad y el conocimiento para enfrentarse a estos desbastadores acontecimientos.

Ya esta Comisión Nacional de Salvamento Marítimo, en su concepción, nace con defecto de forma, por la composición de su organigrama de dirección, eminentemente politico, de lo que se deducen los condicionantes que nunca o casi nunca se deben contemplar en una emergencia, y no como el SOSREP, de hecho, cuando nace, si mi memoria no me falla, al frente de esta Comisión, se nombra a una señora, creo que era Ingeniero de Caminos, que sin duda debería ser muy competente en su profesión, pero…. ya se sabe, como funciona este país, cualquiera vale para cualquier cosa si es del partido político de turno.

El artículo 87 de la Ley 27/1992, de 24 de noviembre, de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, establece que el Gobierno aprobará el Plan nacional de servicios especiales de salvamento de la vida humana en la mar y de la lucha contra la contaminación del medio marino y prevé que los planes que en esta materia aprueben las Comunidades Autónomas deberán acomodarse a las directrices sobre movilización y coordinación de recursos que figuren en el Plan nacional.

El apartado cuarto de dicho artículo 87 crea la Comisión Nacional de Salvamento Marítimo para facilitar la participación de las Administraciones públicas competentes en la planificación y en el seguimiento de los objetivos comprendidos en ésta, remitiendo a una norma reglamentaria la de  regular la composición y funciones de la Comisión Nacional de Salvamento Marítimo, se ha considerado conveniente la creación de un Comité Ejecutivo de Salvamento Marítimo que prepare y facilite las tareas de la Comisión Nacional terminación de su composición y funciones

Las funciones de la Comisión Nacional de Salvamento Marítimo conocerán de los asuntos relativos a la planificación y seguimiento en materia de salvamento marítimo que le sean sometidos por el Estado, las Comunidades Autónomas y las Ciudades de Ceuta y Melilla 

La Comisión Nacional de Salvamento Marítimo estará constituida por los siguientes miembros:

a) Presidente: el Ministro de Fomento.

b) Vicepresidente: el Secretario General de Transportes.

c) Vocales: los Consejeros designados por las Comunidades Autónomas competentes en materia de salvamento marítimo y por las Ciudades de Ceuta y Melilla ; un representante del Ministerio del Interior con rango de Director general ; un representante del Ministerio de Defensa con rango de Director general o Almirante ; un representante, con rango de Director general, de cada uno de los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y de Medio Ambiente, y el Director general de Política Autonómica del Ministerio de Administraciones Públicas.

d) Secretario: el Director general de la Marina Mercante del Ministerio de Fomento.

La Comisión Nacional de Salvamento Marítimo tendrá su sede en Madrid y celebrará en ella sus sesiones de trabajo. No obstante, podrán celebrarse sesiones plenarias en cualquier otro lugar, previo acuerdo expreso del Pleno o por decisión de su Presidente.

 

Un planteamiento que nace con defecto de forma desde su inicio, una Comisión en donde su cabeza solo deberían caber marinos expertos, que todavía y de momento quedan muchos, cada vez menos, que son los que realmente conocen ese tan particular mundo de los buques y sus particularidades, los que conocen lo que es la mar y lo que es capaz de hacer esa fuerza descomunal que los terrícolas ni se imaginan. Los políticos si los hubiere, su presencia se justificaría como “convidados de piedra” sin más voz que para proporcionar los medios necesarios para que se pueda resolver el siniestro de la forma y manera que la tal Comisión determinen. Me temo que la situación actual como determina el Real Decreto 1217/2022 es la que no han o no hemos aprendido.  

Como siempre, esta es una opinión que solo tiene el valor que quien la lea le quiera dar, ya me imagino que de los políticos espero su ninguneo, pero también quiero creer, que todo esto que escribo, lo saben de sobra, con la esperanza de que en la próxima decisión que tomen, hayan aprendido algo.

 

Fernando Saiz

Capitán de la Marina Mercante

La Coruña 14.11.2022