Un saludo,

LAS CRITICAS DE LOS LECTORES

LAS CRITICAS

 
CRITICA DEL CAPITAN DE LA M.M. 
Don MIGUEL CAMARERO SUANZES
 
Acabo de terminar tu segundo libro, mas denso y con una estructura diferente al anterior. También me gusto mucho y el estupendo nivel. Trato en mi evaluación, de prescindir del afecto al autor.
Estupendamente documentado desde el punto de vista histórico y marinero, el vocabulario "escrupulosamente" escogido, no va a ser fácil de descifrar por los ajenos a la profesión, pero es un aliciente mas. Me sorprende tus conocimientos de vela, en muchas cosas y particularmente en lo relativo al gobierno y equilibrio del buque reglando el aparejo...
Pasee por mi pueblo imaginado, la pescadería el Malvecín y el superviviente Camaranchón, reviví tiempos de esperas de embarque que todavía no habían cambiando tanto; una gozada. Espero con ganas la entrada en el Cheseapeak, todavía sin el bridge tunnel en la tercera entrega.
Pase a mis contactos la edición del libro y los no coruñeses me dicen que todavía no lo consiguen en Amazon.
Una vez mas ¡enhorabuena! 

 

CRITICA DEL CAPITAN DE LA M.M.

D.IMELDO BARBUZANO MIRANDA

 

 

CRÓNICA DE UNA LECTURA (2)

PILOTO DE MAR: Una navegación entre tormentas marítimas y morales.

 

Sin duda ha tenido que ser la musa Melpómene la que ha inspirado al escritor en su segunda entrega de una nueva aventura marítima.

Comienza el autor situándonos a Jacobo el joven protagonista y alevín de Marino absorto en sus labores de formación náutica en la prestigiosa Escuela de Mareantes de La Coruña, estudios auspiciados por Downfelt, el recto y severo Capitán que vio en este muchacho gallego, virtudes de inteligencia natural, capacidad de juicio, honradez y el carácter que lo hacían merecedor de pasar de ser “el último de los últimos de abordo”, a tener la oportunidad de dar dignidad y sentido a su vida como Marino.

La lectura comienza sosegada, y yo me recreaba en los paseos por los lugares de la ciudad de La Coruña, tan querida para mí, no solo por los lazos familiares que me unen a ella, sino porque allí obtuve mi título de Capitán en su Escuela Superior de Náutica, heredera, de ésta en la que Jacobo sale ya como “Piloto de Mar”. Toman sentido, para mí, nombres y pasajes de la ciudad. La Pescadería, Ciudad Alta, Los Cantones, que en mi ignorancia creía que, estos últimos, se trataban de divisiones administrativas cuando la propia raíz de la palabra lo dice, del cantil, de su ribera portuaria. Hoy lugar de encuentro de los coruñeses en torno a sus preciosos jardines.

Embarca Jacobo como tercer Piloto, con cierto desgarro por la separación familiar, cosa que nos ocurre a todos los marinos, a bregar con sus responsabilidades del Palo de Mesana y duras guardias de mar.

A partir de aquí se acaba la tranquilidad, para Jacobo, para el buque, su Capitán y las almas que conviven a bordo y ciertamente también para el lector.

El Bergantín-goleta, se adentra en mares tormentosos, con una narración, llena de realismo, que nos aproxima con toda crudeza al capear a vida o muerte lo que hoy llamaríamos una Tormenta Tropical, con toda la violencia de la naturaleza desatada sobre un cascarón de madera del Siglo XVII, que amenaza con desarbolarlo y quebrar sus mástiles hasta hundirlo en el océano. Afortunadamente su Capitán es un Marino avezado, un navegante extraordinario y de una rectitud probada. Sin embargo, arrastra la amargura, su mal carácter lo delata, de saberse Capitán de un buque negrero. Un tráfico ignominioso que atormenta su alma.

Los fragmentos narrativos que se desarrollan en el barco son de una gran crudeza, sombríos. El trato inhumano al que son sometidos estos seres despojados de una mínima condición de dignidad es descrito para provocar la misma angustia psicológica al lector. Cuando al Capitán se le presenta un atroz dilema moral sobre tener que decidir la “echazón” por la borda de mercancía humana averiada, tiene que refugiarse retorciendo o interpretando pasajes bíblicos, como el que se ahoga en alcohol para olvidar su miseria.

Voltaire dijo: «La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona».

Es curioso la ambigüedad calculada del autor, como queriendo no juzgar tales horrores del ayer con los ojos de hoy. Podría resultar superficial considerando la complejidad de los temas que aborda en sus páginas. Si bien está justificado en la brevedad del propio libro.

Es sorprendente como el escritor puede sumergir al lector en un entorno extremadamente agobiante solamente con el uso de la palabra. Es capaz de concebir a través de la descripción la calma y el peligro, la acción y la quietud, el frío y el calor.

Hace sentir al lector lo mismo que su personaje, y eso no todos los autores lo consiguen.

En un giro final inesperado, la historia cobra en intriga y suspense, sobre el devenir de esas almas marineras que nos emboca a una nueva entrega.

Bienvenida sea "Camino Real".

Enhorabuena al Capitán, escritor y amigo Fernando S. Saiz