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Las Nuevas Disciplinas

CAPITULO VII

 

 Las Nuevas Disciplinas.

 

En este periodo de aprendizaje, descubrí que la navegación era más antigua de lo que me imaginaba, como nos contaba el Maestro de Navegación, Maese Dimas, que  habiendo sido marino en las naves de la Armada Real, todavía conservaba las formas de un viejo Capitán que había conocido las Galeras y Galeones.

Superviviente de diferentes batallas, como la del Cabo Pessaro, a bordo del Navío San Luis, de sesenta cañones, al mando de Baltasar de Guevara. De sus pocas horas lectivas, gastaba la mayoría de su tiempo docente, en relatar la batalla y de cómo se habían salvado de la furia inglesa, al refugiarse en la isla de Malta.

Su docencia se remitía a enseñarnos la historia de la navegación, desde la más primitiva que se conocía en la antigua Mesopotamia, a las navegaciones fluviales del Nilo en el Antiguo Egipto, al avance que trajeron las naves comerciales de los Fenicios que extendieron sus conocimientos de navegación costera por todo el Mediterráneo, con sus observaciones sobre vientos y corrientes en las costas donde fundaban sus centros de comercio. Posteriormente los adelantos del Imperio Romano que trajeron las señalizaciones marinas como linternas y faros a lo largo de las costas de su Imperio, haciendo más segura la navegación, sin dejar de mencionar al faro Brigantium, que se encontraba al noroeste de la península de La Coruña con su mítica leyenda referida a Hércules y Geríon. No faltaban las referencias a las navegaciones de los Drakkar vikingos que se adentraban hasta el Mediterráneo en sus incursiones de pillaje y saqueo que tenían amedrentados a los habitantes de las costas que tenían la desgracia de haber sido atacados.

Dimas era un entusiasta de la astronomía como ciencia, apartándose de ortodoxia religiosa del Medioevo, que todavía dejaba notar su influencia en las concepciones del movimiento astronómico del Sol y los Planetas, como cuerpos que gravitan sobre un foco que es la Tierra. Había adoptado claramente las directrices del conocimiento moderno del Siglo de Las Luces, que en los países más adelantados de Europa ya eran una realidad.

A pesar de sus ideas avanzadas, cuando nos hablaba de la historia de la Navegación en referencia a los adelantos que los Árabes nos habían legado, teniendo que reconocer todos sus meritos, su voz quebrada le delataba, como si todo el merito musulmán no fuera para tanto, considerando que todos los adelantos fueran exclusivamente de los marinos Portugueses y Españoles que se dedicaron desde siempre a abrir rutas desconocidas por todos los océanos.

Maese Dimas, amargamente reconocía que fueron los árabes los grandes estudiosos y adelantados, tanto en la construcción naval como en la Navegación Astronómica, a quienes les debemos los primeros pasos en el conocimiento de la navegación, esos primeros pasos que hicieron posibles las hazañas posteriores de los navegantes transoceánicos, como los portugueses, españoles, holandeses y británicos.

Aunque no fueron ellos los que descubrieron la aguja de marear o magnética, cuando en sus primitivas navegaciones a través del Océano Indico, en sus viajes a oriente, donde los marinos chinos ya usan este artilugio para determinar el meridiano magnético (línea Norte-Sur) para poder orientarse y que adoptan para sus navegaciones por el Mar Mediterráneo, tampoco inventaron el timón colgado, que dieron a conocer, haciendo más fácil y rápida las maniobra de enmendada de rumbo de los buques de vela.

Aportan la vela latina o de cuchillo, que aprovecha mejor los vientos de ceñida, no como la vela cuadra o redonda que se usa en los buques pesados de transporte europeos, haciéndolos más lentos en su movimiento y lentos en sus maniobras.

Para sus mediciones astronómicas nos sorprenden con el Astrolabio, para determinar las posiciones de las estrellas en la bóveda celeste. Para observar también el movimiento de los Astros para calcular la hora local a partir de la latitud. Para hacer triangulaciones para medir distancias, también para calcular las horas de oración y lo más importante para ellos, localizar la dirección a La Meca para dirigir y realizar sus oraciones, todo esto les proporcionaba su astrolabio a bordo, que también usaban en sus navegaciones a través de los grandes desiertos por donde se movían.

Ninguno de todos estos adelantos, le parecían suficientes al Maestre Dimas, para otorgar a los musulmanes un papel importante en el desarrollo de la navegación.

Cuando empezó a nombrar las infinitas palabras que conforman el vocabulario marino en uso en nuestra lengua  castellana, muchas de estas palabras de origen árabe, así como la infinidad de nombres de estrellas que nosotros conocemos también con nombre árabe, le quedaban pocos argumentos para obviar la importancia de los árabes en el mundo de la navegación.

Entre los conocimientos que se impartía en el Seminario, el único imprescindible y más importante se refería a la navegación astronómica, en que es fundamental el conocimiento del Algebra y la Trigonometría, disciplinas legadas por el conocimiento musulmán. Dimas en sus contradicciones y conflictos culturales, daba poca importancia al legado musulmán, manteniendo que los verdaderos adelantos en la navegación lo constituían aquellos que permitían calcular la longitud en la inmensidad del océano, que era la gran incógnita a resolver por las marinas de los diferentes países europeos, y que solo los marinos Españoles lo habían resuelto con éxito.