La Coruña 01.10.2018

ANTEAYER Y HOY

ANTEAYER Y HOY

 

Hoy dejaron el puerto de La Coruña, una Nao y un Galeón que con bandera Española, pasean el pabellón con orgullo, supongo, pero con la admiración y sorpresa de aquellos que las ven entrar y salir del puerto.

Los que vivimos la mar, o la hemos vivido profesionalmente, su presencia nos hace evocar toda clase de sentimientos, hacia estos buques y a sus hombres y mujeres  que los navegan. Por mi parte de admiración, por unos hombres que en un momento en que la ciencia de la mar era tan limitada que todo lo que fuera alejarse un poco de la vista o referencia de costa, era encontrarse en el mayor de los laberintos, en donde las dudas y miedos, o no los tenían, o no los conocían, o en el peor de los casos un grado de responsable locura, si tenían que tener.

Haciendo un ejercicio de transportación, si se puede decir así, a las fechas que refiero en el título del artículo, de Anteayer y Hoy, las evocaciones que me sugieren son diferentes pero todas enriquecedoras y extraordinarias en su ejecución y sus consecuencias, que desde nuestro actual punto de vista en este siglo XXI, no le damos ninguna importancia al menos la inmensa mayoría de la gente, quizás sea por que como todo nos lo han dado hecho, no nos paramos a ver cuánto sacrificio humano y oneroso costó.

Si pensamos en los comienzos de la navegación transoceánica o del comercio de Indias con navíos Españoles y Portugueses en gran medida, en que la exploración marítima del orbe era totalmente desconocida, en donde había que ir abriendo camino y registrando totalmente los acaecimientos de la navegación en cada Cuaderno de Bitácora, levantar tus propias cartas de navegación de esa manera tan poco científica, navegar a ciegas de los bajos y piedras que la vista no detecta y que hoy están sobradamente señaladas en las cartas náuticas, bajos  y piedras que acababan con la mayoría de esos cascarones de madera, creo que había que ser muy valiente, o por decirlo de algún modo, bastante loco. Cuando la expedición resultaba exitosa, se había hecho un gran logro, pero desgraciadamente, cuantos cascarones de estos se han perdido y cuántas vidas, y que hoy tanto nos cuesta valorar.

Poco a poco la ingeniería naval de aquellos vetustos veleros se fue desarrollando, ganando rapidez y elegancia, como la de los famosos clippers y goletas que competían en velocidad para subir ó alterar los precios de las especias en los siglos XVIII al XIX, pero a pesar de todo, tenían sus precariedades que la mayoría de las veces el éxito de sus viajes se veía frustrado por la falta de conocimientos náuticos, o por los más fáciles de evitar, los malos tiempos, en que la pericia del navegante podía salvar alguna situación comprometida. Así poco a poco fueron quedando en el olvido las naos, carabelas, galeones, etc.  Afortunadamente para algunos museos y estudiosos  tan solo quedaron dormidas en los planos de formas que se han salvado del olvido, y que como vemos hoy, alguien generoso de la sensibilidad de la mar, ha resucitado, a los que tenemos la obligación de agradecérselos, yo al menos.

 

Fernando Saiz Vaamonde

C.M.M.

 

La Coruña 01.10.2018