La Coruña 25.06.2018

LA DAMA BLANCA

LA NIEBLA MARINA

Yo diría que el meteoro atmosférico más inquietante para el marino es la niebla, por lo incapaz que te hace sentir, a pesar de navegar en la calma y quietud de la mar de niebla.

Son muchos los marinos que prefieren y se contentan mejor con el mal tiempo que con la niebla, que acompaña a una mar en calma y sin viento, tan solo por la inseguridad que transmite la sensación de verse ciego, en un tramo del viaje que parece interminable, una situación que te altera el ánimo, acabando cansado de mirar más allá del fondo de la niebla, sin ver lo que se está buscando y descubriendo cuando la niebla es densa, el conocido photometeoro que llamamos “El Arco Blanco“ originado por la reflexión de la luz sobre las diminutas gotas de agua  que forman la niebla, y también cansado de escuchar los silencios para identificar los sonidos y tifones de otros buques en nuestra proximidad y que difícilmente aciertas a determinar por que parte de la proa se escuchan, añadiendo además el sobresalto que produce  el pitido de tu propio tyfon (bocina) cuando suena. Estoy recordando las navegaciones con niebla por el Canal de Dover tratando de identificar los sonidos de niebla de las chatas del Canal (Buques Faros), a pesar de las ayudas a la navegación que hoy son indispensables  pero hubo tiempos no muy lejanos en que esta ayudas no eran tan habituales, teniendo que navegar con la maquina moderada, botes salvavidas destrincados y listos y un atento serviola a proa, afortunadamente hoy se han olvidado estas prácticas marineras, al aprovechar las ventajas que nos dan los duplicados y modernos equipos de ayuda a la navegación.

Hay zonas muy concretas en donde la niebla es como una maldición que se repite con periodicidad, como en todos los veranos en la zona del Estrecho de Gibraltar, nieblas que llenan la caldera de la Bahía de Algeciras, entre Punta Europa y Punta Carnero, extendiéndose e invadiendo  el Estrecho de Gibraltar, hasta las costas del Norte de África, desde Cabo Espartel hasta más allá del Monte Hacho en los altos de Ceuta, que los marinos llamamos Punta Almina.

Durante una época de mi vida marinera, gastada en esta zona, haciendo habitualmente el trafico de productos energéticos entre la Refinería de Algeciras, llamada incomprensiblemente “ Refinería Gibraltar”  situada en San Roque, al fondo norte de la bahía de Algeciras, tránsitos con destino a los puertos de Ceuta, Tánger y Melilla, es por lo que he padecido con demasiada frecuencia las inquietudes provocadas por este incomodo meteoro, que llamamos niebla, y que algunos de los viejos marineros de la zona sobre todo de la costa de Málaga , en Estepona, a este fenómeno de formación de niebla le llaman Taró, sin entrar en la disquisición del alcance de la temperatura del punto de rocío que forma esta niebla, es por advección o por radiación.

La travesía entre La Refinería de Algeciras y Ceuta, la navegación es corta, pero intensa, que se hacía teóricamente en 50 minutos, para dar el promedio de velocidad y cumplir con nuestra particular Póliza de Fletamento, aunque la realidad a veces debido a las circunstancias de la congestión de tráfico, teniendo que desviarse de la derrota prevista (Passage Plan), para maniobrar a otros buques que se cruzan en nuestra derrota, la singladura real fuera a veces  superior a la hora.

La navegación no presenta ninguna excepcionalidad, salvo la natural preocupación que te marca  la falta de visibilidad por causa de la niebla, es una zona en donde el tráfico marítimo está debidamente ordenado, siendo una zona de especial sensibilidad en donde se cruzan las derrotas de los tráficos de los buques que entran o salen del Mar Mediterráneo que obligatoriamente lo hacen por dentro de su Track de Navegación (Zona de separación de Trafico), con el seguimiento por las Torres de Control de Navegación Marítima de la zona del Estrecho,  con los buques que hacen el trafico entre los puertos de la Península con los puertos del Norte de África, cruzando perpendicularmente el Track de Navegación establecido.

A pesar de que la navegación presumiblemente está siempre debidamente controlada, esta navegación, no está exenta de  complicaciones, cuando aparecen en los ploteos de los radares, señales o ecos que corresponden a embarcaciones menores, como buques de pesca, o veleros que navegan en la zona, por fuera de estos Tracks, sin contar algunas veces con los speedos de los contrabandistas que rápidamente identificas por su alta velocidad, registrada en la pantalla del radar y en ocasiones advertimos a la patrullera de vigilancia que sigue su estela de navegación, como si la niebla para estas embarcaciones no fuera determinante.

 

Fernando S. Saiz C.M.M.

La Coruña 25.06.2018

Entrando la Dama Blanca en La Coruña