La Coruña 10.05.2018

TEMPOS REVUELTOS

TIEMPOS REVUELTOS.

 

No creo que mi apreciación personal difiera mucho de la idea que tienen los marinos que hoy engordamos la lista de jubilados, los que nos hemos iniciado  en esto de la mar, por los años setenta, incluso si nos remontamos a los incorporados en años anteriores, la apreciación de la evolución experimentada en los buques mercantes y condiciones laborales, hoy en día, están a años luz de las condiciones aquellas que nos han tocado vivir.

Este cambio, en mi opinión se aprecia lentamente a partir de los años 70 en que se está produciendo la renovación de una flota obsoleta, son años en que los adelantos técnicos propios del momento se empiezan a ver a bordo, equipos innovadores tanto para la Navegación como para el tratamiento de los cargamentos, los sistemas de comunicación son determinantes en la explotación del buque, se construyen buques más especializados,  podríamos pensar que en los años 80 se estaba en el periodo más esplendoroso de la Marina Mercante Española, en que el tonelaje nacional alcanzaba la nada despreciable cantidad de siete millones de toneladas de Peso muerto, en estos momentos nadie podría imaginar que quince años más tarde, se podría bajar a menos de un millón de toneladas de Peso Muerto.

Eran tiempos en que los días de mar se computaban por horas, el día de mar era de 24 horas de navegación, los días de puerto no computaban a efectos de la obtención de los títulos profesionales, que eran todos los que se obtenían en las Escuelas Oficiales de Náutica y Maquinas, hoy Escuelas Técnicas Superiores de Marina Civil, estos días deberían haberse realizados en buques Españoles para la obtención de la titulación de Piloto de Segunda Clase, Oficial Radio y Oficial de Maquinas de Segunda Clase, y para la obtención de los Títulos de Capitán o Jefe de Maquinas, al menos en buques Españoles se tenían que hacer 300 días, el resto se podrían hacer en buques de banderas de conveniencia. Esta circunstancia obligaba a aquellos marinos que habíamos navegado en buques extranjeros, tener que regresar a buques de la flota Española, para que la Subsecretaría de La Marina Mercante te tramitara el titulo de Capitán o Jefe de Máquinas correspondiente.

En mi experiencia, y después de haber navegado en diferentes buques de compañías de navegación extranjeras, tengo que decir que he estado en buques de lo más cutre, y anticuado, como en buques francamente modernos y vanguardistas para esos tiempos, armados con equipos que hacían mucho más fácil el desarrollo de tu profesión además de otras condiciones laborables a bordo, que en nada se parecían a las que había conocido en mis tiempos de agregado en los buques Españoles, desde disponer de gimnasio a bordo, como sauna, una librería surtida con libros en varios idiomas, estudio musical, con instrumentos musicales, guitarras eléctricas, una batería  con chaston , bombo, caja y platos turcos, un acordeón, también un equipo de camisetas de futbol, cine sábados y domingos,  en fin algo impensable para aquellos tiempos en los buques Españoles, y estoy hablando del año 1976.

Cuando los cambios son para mejorar, estos cambios son bienvenidos y no suelen producir problemas de adaptación, lo contrario sucede cuando el cambio es a la inversa y para empeorar, que además de ser incomoda, traumática y muchas veces frustrante, que es lo que llegas a experimentar cuando tienes que regresar a los buques Españoles para poder completar los 300 días que te restan para que la D.G.M.M., te dé el título profesional.

Como a lo bueno enseguida se adapta el cuerpo y el alma, a lo malo, no hay remedio que te contente, cuando he tenido que regresar a buques Españoles para completar esos requeridos días de mar necesarios para la obtención de la titulación de Capitán, como anécdota recuerdo que al segundo día abordo, en un buque de bandera Española, le comento al Capitán, que qué pasaba con el jabón de aseo personal, se le pusieron los ojos como platos, como si le pidiera un millón de dólares, no sirvió de nada todo el rollo que le conté de los buques extranjeros, y el café te lo compras tú en el supermercado me dijo con toda naturalidad, y que el rollo de los barcos extranjeros ya lo conocía, y que no me olvidara de paso de comprar jabón para la lavadora, para lavar mi ropa sucia.

Ahora me hace gracia, pero tardé un tiempo en adaptarme, menos mal que unos años más tarde, estos inconvenientes se han ido solucionando, y por lo que leo en los blogs y noticias de la profesión, se ha tomado el camino del retroceso nuevamente, y si no que se lo pregunten a esos alumnos que o no tienen buques para hacer sus prácticas, o aquellos que tienen que pagarse sus viajes para poder embarcar, o carecen de seguros o incluso tienen que pagarse su propia manutención,  sin duda estos son de nuevo tiempos revueltos.

 

FERNANDO SAIZ C.M.M.

La Coruña 10.05.2018