La Coruña 23.04.2018

HORIZONTE VERDADERO

Horizonte verdadero, horizonte de la mar

Esa línea que separa el cielo de la mar,

Que desaparece en la noche si la luna no está

Que descubre a los buques que vienen

Y esconde a los buques que se van,

Esa línea cierta que se ve donde no está

Esa línea que perseguimos y nunca se alcanzará

Y los que atrás se quedan te ven traspasar.

 

Todo esto es para el marino, el horizonte de la mar, al que los navegantes llamamos horizonte verdadero, línea de referencia para otras líneas imaginarias que nos ayudan a comprender la trigonometría esférica, así podemos establecer y diferenciar el almicantarat de los diferentes astros que se mueven por encima del horizonte por la esfera celeste, también podemos determinar las diferentes alturas de los astros que nos van a servir para posicionar el buque, este círculo del horizonte sensible o aparente donde confluye el cielo y la mar , nos confirma así la esfericidad de la tierra, siendo su arco visual el que tiene como centro la vertical del observador, y su alcance o campo de visión va a depender de la altura a la que se encuentra el navegante.

El horizonte de la mar, también es mucho más que todo lo dicho anteriormente, para los antiguos navegantes era el preludio del fin del mundo conocido, cuando la tierra era considerada plana, o eso se pensaba, era el límite de lo racional, más allá de esta línea, la imaginación de los clásicos advertían de su tenebrosidad, de abismos insondables donde vivían toda clase de monstruos marinos, que amenazaban la seguridad del navegante, clásicos que crearon los mitos para delimitar el mundo conocido, las Columnas de Hércules fijaban el comienzo del mar Tenebroso, que alimentaba leyendas persuasorias para el común de los mortales, esta línea del horizonte que se vislumbraba más allá de estas columnas del mitológico Hércules, representan la barrera del conocimiento entre lo conocido y lo desconocido e incierto.

En la mar, en alta mar, el sentido de la distancia se aprende con la práctica y con la trigonometría, al no haber referencias visibles conocidas para poder establecer comparaciones y poder dar respuesta a un cálculo de distancias con otro buque u objeto flotante.

Hubo un tiempo en que los marinos, navegando por alta mar,  conociendo el dato de su altura sobre el nivel del mar, podían establecer la distancia al horizonte, resolviendo un sencillo cálculo trigonométrico, lo que resultaba que con la practica podían establecer con bastante exactitud las distancias a considerar, afortunadamente hoy en día y desde hace unos bastantes años, los buques disponen obligatoriamente de dispositivos de navegación modernos que resuelven estos problemas en la mar, así el radar, determina las distancias con total exactitud.

Con posterioridad a la lectura e interpretación de la pantalla del radar, es costumbre buscar en el horizonte este buque detectado en el radar, y memorizar su tamaño y distancia de percepción y adjudicarle mentalmente los datos al buque observado, esta operación repetida hasta la saciedad, acostumbra el ojo marinero del marino, a establecer una relación entre tamaños y distancias que con el tiempo se va adquiriendo la habilidad de poder calcular las distancias con bastante aproximación, pero la prudencia en la mar, que es condición natural del marino, te obliga a comprobar lecturas y no dejar nada a la incertidumbre.

 

Fernando S. Saiz C.M.M.

La Coruña 23.04.2018