21 JUNIO 2017

CARIPITO

CARIPITO – VENEZUELA

No siempre los puertos y sus atraques son como los imaginamos, o como el común de los puertos, con sus atraques modernos de hormigón, o un poco más obsoletos, como los construidos en las riveras de los ríos navegables, ya de hormigón o maderos, pero todos ellos, debidamente estructurados, con sus luces, fanales, marcas, norays equidistantes, servicios de gruaje y movimiento de mercancías, los muelles petroleros en pantalanes debidamente guarnecidos con sus elementos reglamentarios, o los “ Duques de Alba “ para cargas liquidas, Monoboyas y Campos de boyas” para efectuar operaciones en zonas alejadas de la costa, en fin,  una serie de atraques debidamente catalogados y cuya información está siempre disponible a bordo de los buques, ya por medio de los Portulanos, los Pilots Charts, ”Guide to Ports Entry”, sin contar que hoy la información disponible a través de Internet recurriendo a medios debidamente autorizados, nos dan una información más que suficiente para mover un buque con una razonable seguridad  y como complemento, el asesoramiento del Practico, estos movimientos de acceso y atraque/desatraque están garantizados en su totalidad.

Con toda esta información, así podemos conocer algunas raras circunstancias que ocurren en determinados puertos, que los hacen diferentes, me estoy acordando de la famosa ola de marea del rio Sena, que se hace notar en el puerto de Rouen, que los marinos llaman Mascaret, por lo que el practico te recuerda que debes reforzar cabos para el paso de esta ola, informándote de la hora del paso, lo mismo ocurre en el Amazonas con la famosa Pororoca, digo famosa hoy, ya que estos fenómenos, hasta que no entré en estos puertos, desconocía totalmente, quizás debería conocerlos ya que en algún momento de la carrera Náutica, el profesor de Meteorología, seguro que habría comentado, posiblemente yo estaría pensando en Aldebarán.

Así  recuerdo en mi memoria, que tengo que reconocer que no es muy fiable y cada vez menos, un viaje al puerto venezolano de Caripíto, para cargar un crudo ligero, que llamaban Santa Ana, para descargar en Long Beach California, por cierto que Caripíto es un puerto fluvial, del rio San Juan, más bien un atraque con dos pilotes firmes verticales, con defensas de goma ( Ruedas de camión, camión grande, pero camión)  separados entre si,  aproximadamente 80 metros y en el centro una plataforma sobre otros pilotes de madera verticales para hacer firme la conexión de una sola manguera al manifold del buque. Como solo se atraca con luz de día, no hacían falta las luces para determinar la situación de los límites del atraque.

El rio San Juan desagua en el golfo de Paria, en el oriente venezolano, en su desembocadura presenta una barra de arena  inestable y sondas variables, dependiendo de la correntada del rio y de la marea en el golfo, por lo que el practicaje, aprovechando las circunstancia favorables, había establecido realizar el paso de la barra en marea alta y con luz de día, ya que el rio carecía de balizamiento, ni boya de recalada ni sistema de boyas de navegación por el canal del rio, desde luego el práctico de rio lo tenía que tener sobradamente controlado, aunque a bordo el Capitán, a pesar de todos sus conocimientos, en mi opinión, parecía razonablemente preocupado y razones no le faltaban, así durante toda la navegación que era de aproximadamente de unas diez horas para recorrer un tramo de unas 55 millas, contando que media marea se hacía con la bajante, lo que reducía considerablemente la velocidad que más tarde se compensaba con la marea entrante, después la maniobra de revire y atraque, suponía  unas doce horas en total.

La navegación por el rio era francamente entretenida, ya por el frondoso paisaje, en que el practico nos indicaba por donde se movían los monos , entre el abundante ramaje de los arboles de las orillas, como por la visión de los cayucos de los lugareños que se movían por las riveras del rio, recuerdo que en las zonas más estrechas del rio, se moderaba considerablemente la velocidad, en parte para no perjudicar a los cayucos que se movían por las orillas, así como para reducir el efecto Squat  al navegar por aguas poco profundas, y brackish water (agua salobre, densidad variable) .

Estando navegando de agregado en la “M/N  Joaquín Ponte Naya” recuerdo que el revire en el rio de Sevilla, se hacía metiendo la proa en tierra, y empujando el remolcador para invertir la proa del buque, para ello ya estaba destinada una zona en el rio para realizar esta maniobra, y para buques de eslora media, era una maniobra habitual, ese fue uno de los descubrimientos que no me habían contado en la escuela, por lo que me sorprendió  la manera de resolver esta situación de cambio de  la proa del buque. Cuento esto, porque en Caripíto, la situación es exactamente la misma, pero sin remolcador, por lo que hay que aprovechar la corriente del rio para completar el reviro y si no aprovechar la velocidad y el fondeo de un ancla, hasta conseguir completar el reviro. Entre las carencias de este atraque además de las luces, otra gran carencia era el de los puntos de amarre en tierra, por lo que se aprovechaban los troncos de los arboles de la orilla, en donde hacer firme los cabos, con el consiguiente trabajo extra, al tener que disponer de grandes grilletes para armar la coca y amarrar el buque, quedando así atracado y apoyado en dos puntos (en la amura y aleta) de la eslora y en el centro situada la plataforma de mangueras, con el acceso a esta plataforma por medio de una escala de gato.

Los encargados del muelle, nos advertían que era peligroso salir a tierra si nos coincidía la vuelta a bordo por la noche, ya que no había iluminación en los tramos de acceso a la carretera hasta el atraque, que no era corto, y que era en esas horas del crepúsculo, cuando el “gato” se acercaba al rio para beber, supongo, naturalmente lo que ellos llamaban el gato, se estaban refiriendo al Yaguareté (Jaguar).

Quiero pensar, que como los tiempos han cambiado,  muchos de estos atraques se hayan adaptado a las nuevas tecnologías, y el marino que los visita pueda disfrutarlos con seguridad, en detrimento de vivir unas situaciones diferentes y más interesantes.

Fernando Saiz C.M.M.

21.06.2017