13.06.2017

EL UNIFORME EN LA M.M.

EL UNIFORME EN LA M.M.

A los marinos poco les perturbará este comentario, ya que por la condición de marino, el asunto del uniforme ya por activa ó por pasiva les afectará de distinta manera, y cada uno con sus ideas, tiene su propia opinión sobre el uso del uniforme, unas más respetables que otras.

Lo cierto es que en este país, la cultura del uniforme, no existe ó al menos no está bien considerada, en mi opinión, ante esta situación de rechazo, se me ocurre pensar que  vendrá por una asociación de ideas o de hechos relacionados con el sistema de represión del régimen anterior, en donde los uniformes eran más visibles que en este periodo democrático, es una opinión, seguramente habrá otras razones más escondidas en el subconsciente que nos coloca en esta posición de rechazo, lo que si tengo claro es que el rechazo o la admiración hacia el uniforme, depende únicamente de la percepción que tiene el observador que lo califica, percepción que varía según las diversas circunstancias, como educación,   situación geográfica o cualquier otra.

La historia es prolífica en la información sobre el uso de los uniformes, Los Sumerios ya en el 3200 A.C. nos hacen referencia a estos hábitos, así que como metáfora,  pienso que el hombre como animal evolutivo a lo largo de 5200 años, se me antoja  pensar que los comportamientos de nuestros ancestros habrán dejado su huella en el genoma humano, por lo que el subconsciente nos lo puede presentar como una señal de diferenciación de grupo, lo que nos sugiere, que el uniforme es en sí, una herencia cultural y por ello no debería ser nada aberrante, tampoco será bueno o malo, simplemente está programado en el comportamiento de las personas como una señal más, para definir un grupo.

El  uso del uniforme es por tanto, una solución práctica y simbólica para diferenciar grupos de personas, de todos modos a veces hay que tener en cuenta la consideración de,  “si es el hombre, el que lleva el uniforme”, o “es el uniforme, el que lleva al hombre”, quizás este sea el motivo de la discusión transcendental de las posiciones de los marinos sobre si hay que usarlos o se pueden obviar en nuestra profesión.  

En mi opinión el uniforme, es una manera de definir al grupo y a quien lo lleva, convirtiendo a este, como parte integrante de este grupo,  al mismo tiempo,  ayuda a codificar y diferenciar los diferentes tipos de grupos, diferenciándolos y potenciándolos. Siendo los humanos “animales sociales” como se dice en psicología, es consustancial en los humanos, el establecer marcas o señales de diferenciación.

En la Marina Mercante, hoy en día en que existe un complicado sistema para acceder al buque, en puerto, teniendo que pasar un primer filtro por los Controles de Acceso al atraque/muelle, más o menos exigentes,  dependiendo de los “ Niveles de Seguridad” establecido para cada puerto, según el tratamiento que le otorga el “ISPS Code” y con otro control posterior en el portalón del buque,   en donde se le requiere al visitante su identificación, la ausencia del uniforme por este único motivo, se podría justificar, ya que el visitante, estará en todo momento controlado y asistido por alguno de los tripulantes del buque, lo que significa que la información que proporciona el uniforme, no es relevante.

Pero que pasaba antes de la implementación del Código ISPS (1 de  Julio 2004), en que el acceso al buque era más permisivo, y el control de los visitantes a bordo, se llevaba de esa manera……., tan poco definida y dependiente principalmente de la constancia en la vigilancia del oficial de guardia, o del marinero del portalón, así  nos encontrábamos que cualquier persona subía a bordo, con las excusas más peregrinas y siempre preguntando por el Capitán, desde el lavandero, hasta el provisionista, el aguador, el chatarrero o cualquier otro interesado en cualquier asunto, que sin duda no era cuestión de importunar al Capitán, que la mayoría de las veces tendría que atender a las funciones propias de su cargo.

En los buque en que se había establecido la norma del uso del uniforme ( Caqui – para el trabajo), la actitud de estos visitantes era completamente diferente y un poco más controlable, no por el hecho de observar el uniforme, sino que a mi entender, este comportamiento se debía a la diferenciación entre los buques en que el uniforme no era de uso, en que  les predisponía a actuar con más confianza, desparpajo o llámenle como quieran, quizás esta barrera psicológica que suponía el uso del uniforme, frenaba y moderaba la actitud del visitante.

Normalmente, los visitantes que suben a un buque en puerto, no suele ser la primera vez, por lo que enseguida comprenden y asimilan el significado de los diferentes tipos de galones, facilitándoles una información que no está demás que conozcan.

En mi vida profesional, he navegado en diferentes tipos de buques y compañías, en donde he podido comprobar la eficacia del uso del uniforme en situaciones de puerto principalmente, y posteriormente ya realizando mi trabajo como Inspector Vetting,  teniendo meridianamente claro que el uniforme no determina la profesionalidad de quien lo lleva, sin duda, las inspecciones que se realizan en estos buques se ven con otra perspectiva y predisponen al Inspector a realizar una inspección con una disposición más favorable o al menos más amigable y en caso contrario, nos evitamos el bochorno de tener que realizar las inspecciones con tripulantes y oficiales que te reciben y asisten en chanclas y/o descamisados, con la consiguiente reprobación y que al final en muchos casos, no son más que el reflejo de cómo opera el buque y por supuesto sus Operadores.   

 

Fernando Saiz C.M.M.

13.06.2017