La Coruña 29.04.2017

BATEAS INVISIBLES

BATEAS INVISIBLES

 

A la vista del RIPA (Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes en la Mar), en su regla 30, que se refiere a buques fondeados y buques varados, en donde se establecen las luces y marcas para este tipo de buques, diferenciándolos  entre mayores y menores de 50 mtrs. de eslora.

Está claro que una batea de cría de moluscos, no se puede considerar como un buque, por lo que la aplicación de la Regla 30 del RIPA, sería improcedente, considerando  la batea, como algo diferente a un buque, a pesar de que este artilugio/plataforma flotante, su posicionamiento, conformado por ancla/muerto y cadena, se comporta como un buque fondeado, al someterse su movimiento a los efectos de vientos y marea, ocupando un area ó zona de flotación muy concreta con su radio de borneo, lo que indica que su posición no es fija.

Dicho esto, es cierto que algunas bateas disponen de una luz blanca visible en todo el horizonte, como si se quisiera adaptar a la norma establecida en la Regla 30 para buque fondeado menor de 50 mtrs. En cuanto al alcance, sospecho que no se adaptaría a la norma y que dicha luz opcional, cumple una función más en el sentido de servicio que de posicionamiento de la batea. En su mayoría estas bateas no disponen de iluminación, equipo de iluminación que no supondría un poderoso gravamen para el explotador de la batea, considerando  los modernos sistemas de iluminación por energía solar.

Este comentario obedece al desafortunado accidente y pérdida del buque pesquero “NUEVO MARCOS” y lo más doloroso, la perdida de varios de sus tripulantes.

Mirando atrás y consultando la hemeroteca sobre estos accidentes, se denuncian en los tres últimos años, más de 9 accidentes por abordajes de bateas, la mayoría por buques de recreo de diferentes categorías y tamaños, sin contar otros accidentes de los que tenemos conocimiento por las informaciones del Servicio de Vigilancia Aduanera en los periódicos de la Región, haciendo su trabajo, el propio del Cuerpo de Vigilancia.

Desde mi punto de vista, en este caso, el accidente, creo que es considerado como un abordaje del pesquero a la batea, evidentemente, el que se mueve es el pesquero, y la batea está fija, entiendo que el Reglamento de Abordajes RIPA, su objetivo es tratar de evitar los abordajes, entre buques naturalmente, en este caso uno de los protagonistas es un buque, al que se le aplica ó está sujeto a dicho Reglamento, lo que me sugiere que el Reglamento RIPA queda cojo en casos como este, debiendo incluir estos artefactos flotantes como una parte a considerar, definiéndoles un balizamiento adecuado. Se me ocurre que como son estos artefactos, característicos y casi exclusivos de nuestras rías, IMO desconoce esta problemática.

Me parece lógico que así como los puertos, atraques están delimitados por una señalización muy definida y regulada, con sus fanales de fin de atraque, o luces de posicionamiento, para situar el buque en el atraque, las bateas no dispongan de luces de posicionamiento o definición de los perfiles máximos de ocupación. 

No creo que sea aventurado pensar, que estos accidentes se deben a algo tan sencillo, como que, en la noche estas bateas no se ven, y no se ven, por que no están balizadas, y no están balizadas, por que no habrá una normativa que lo regule y mientras no se tome una determinación al respecto, seguirá habiendo accidentes de este tipo, y no me creo que sea imposible balizar y delimitar claramente la posición de una batea.

Si además consideramos que  estos campos de bateas en su conjunto no existen normas ó limitaciones para poder navegar entre ellas, las posibilidades de los accidentes se verán incrementados, aun considerando la pericia de los patrones de los pesqueros de la zona y los PER que se prodigan por nuestra rías donde están tan presentes las bateas.

La Coruña 29.04.2017

Fernando Saiz C.M.M.