27 Enero 2017

RESPONSABILIDAD

LA RESPONSABILIDAD DEL MARINO

La responsabilidad podríamos decir que es una cualidad y un valor del ser humano para el cumplimiento de las obligaciones o tomar decisiones de acuerdo con la ética y la moral recta ó positiva, o como lo queramos decir. Posiblemente un profesional de la Psicología o Sociología lo definiría con más precisión.

El sistema es así y siempre ha sido así,  en el que un titulo ó un certificado que dice que estás capacitado para hacer cierto trabajo, lleva implícita una responsabilidad profesional, que antes de obtener este certificado, no tenias, y por el hecho  de disponer de un titulo, ya tienes que ser obligatoriamente responsable profesionalmente. Naturalmente esto ocurre en todas las profesiones y aspectos de la vida.

Ahora estamos hablando del otro tipo de responsabilidad, basada en la ética ó moral, que va mucho más allá de la responsabilidad profesional y quiero decir con esto, que  un papel no basta, si una persona es responsable, lo es por la naturaleza de la persona, y no como consecuencia de tener un titulo. Esta responsabilidad es la que te lleva a categorizar la importancia de las decisiones en cada momento y te hace establecer las prioridades de actuación, considerando como valor máximo, las vidas de los tripulantes, de las que eres responsable, seguidamente la responsabilidad sobre el buque y por último la responsabilidad sobre la carga, considerando además los posibles daños (esos que llamamos colaterales) resultantes de nuestras decisiones. Esta responsabilidad, el marino la experimenta por primera vez en su primera guardia como Oficial en el Puente de Navegación ó en la Sala de Máquinas, es cuando se toma conciencia por primera vez, que a partir de estos momentos tenemos que asumir la responsabilidad sobre las vidas de los tripulantes que están bajo cubierta, en mi opinión, una responsabilidad que obedece más a la parte ética que a la del conocimiento, y que pasa desapercibida en el programa de estudios, como una parte de la formación del futuro marino.

Es cierto que hay una responsabilidad, derivada de las funciones técnicas, públicas y representativas, de los capitanes, que no se estudian en los libros, pero esta responsabilidad existe, por lo tanto, si no la conoces y no te has educado en ella, es muy difícil que actúes con responsabilidad, desgraciadamente vivimos tiempos en que la ética y moral están bajo mínimos, las consecuencias son previsibles. A pesar de todo lo dicho, creo que el conocimiento de la profesión en sus distintos aspectos, técnicos, civiles y de representación, es fundamental para ser consecuente y actuar con responsabilidad. En mi opinión es durante las prácticas de mar en donde realmente tiene sentido todo lo que se estudia en las Escuelas de Náutica, en donde además de realizar un trabajo con resultados visibles, se tiene la posibilidad de adquirir los usos y costumbres de nuestros mayores, viendo cómo actúan los Capitanes, los cuales no han llegado al cargo por arte de magia, normalmente  después de mucho trabajo y después de haber obedecido mucho.

Considerando que el título profesional de Capitán, te lo da la Escuela, el mando del buque, te lo da el Armador (Art 172 de la LNM (Ley de Navegación Marítima)*, pensad en cuantos brillantes expedientes académicos de Capitanes ha habido, posiblemente muchos de estos no han llegado nunca a ejercer el mando de un buque, al margen de la oportunidad, siempre está en el fondo la confianza del Armador de poner  en este caso su  buque, en manos de un Capitán responsable, el Armador siempre rechazara al irresponsable. Por si no lo tenéis claro, el cargo de Capitán en un buque está basado en la confianza del Armador en su responsable Capitán, lo que implica que al ser un puesto de confianza, cuando esta confianza desaparece, puede pasar de todo.

 

Fernando Saiz C.M.M./ Vetting Surveyor

La Coruña 27.01.2017

 

 (*) «BOE» núm. 180, de 25 de julio de 2014, páginas 59193 a 59311 (119 págs.)

La Ley de Navegación Marítima (LNM) lleva a cabo una reforma amplia del Derecho marítimo español contemplando todos sus aspectos. Se trata de una renovación que no busca una mera actualización y codificación, sino que también responde a su imprescindible coordinación con el Derecho marítimo internacional y su adecuación a la práctica actual del transporte marítimo.