10.Septiembre 2016

HANJIN CRACK

El pasado 6 de Septiembre se hace pública la quiebra de la empresa marítima Hanjin Shipping con sede en Corea del Sur. Es ó era la séptima Compañía Naviera mundial y la más importante de Corea  con una flota de más de 97 buques portacontenedores además de la flota dedicada al transporte de crudo y mineral, fundada en el año 1949 y con más de seis mil empleados, haciendo un cálculo aproximado, podría decirse que de todos  estos, unos 4600 son tripulantes de sus buques.

Hemos visto con sorpresa como se producía una situación inimaginable y sin precedentes en el entorno marítimo y porqué no decirlo, también en el mercado comercial global, con unas consecuencias todavía imprevisibles para todos y cada uno de los implicados en el negocio marítimo, desde Armadores, Cargadores, Industrias, Terminales Portuarias y sus industrias satélites, Seguros y un largo  número de empresas que están relacionadas en este ámbito comercial, situación que implica unas pérdidas económicas que dejan en ridículo las pérdidas ocasionadas por la caída de Lehman Brothers.

Una situación de precariedad que supongo no habrá dejado indiferentes a los estamentos políticos de los países, al menos los afectados directamente, suponiendo que habrán ponderado las consecuencias de esta situación y medidas a aplicar.

De momento, las medidas que se están aplicando, entre otras,  es la negativa a aceptar en puerto estos buques afectados por la suspensión de pagos, por la insolvencia declarada por el Armador, por el riesgo de no satisfacer las tasas, gastos de puerto, y gastos asociados, pero también es de ley reconocer que en algunos puertos Europeos han aceptado su entrada en contadas excepciones, veremos en el futuro cual será el comportamiento prevalente. En mi opinión, la decisión tomada de negar la entrada de estos buques a puerto, no hace más que agravar la situación de Hanjin y además, arrastrando a las empresas satélites afectadas a una situación más crítica en su  desarrollo comercial.

El caso es que este gran desastre comercial, en mi opinión ha sido provocado por una serie de circunstancias que posiblemente se deban a la situación de crisis global, de crisis del mercado de Fletes, un planteamiento inapropiado de explotación, mala gestión, etc. En el aspecto comercial del problema francamente no puedo opinar, ya que mis conocimientos en este sentido me aconsejan a ni siquiera opinar.   

Después de todo lo anterior, estas letras van dirigidas para llamar la atención de un problema del que nos estamos olvidando, o no se presta la atención que se debiera con la importancia que se tiene que tratar, y es el de las personas que están padeciendo este desastre, los afectados directamente, condenados por un sistema en el que priman los resultados de rentabilidad.

Quiero resaltar, desde el punto de vista de un marino, que la actitud tomada en algunos puertos, de negar la entrada de estos buques a puerto, implica una penalización a las tripulaciones, considerándolos como si fuesen estos los responsables de esta situación de suspensión de pagos decretada por la Empresa, un sinsentido monumental, que contradice cualquier planteamiento que justifique esta decisión.

Algunos de los buques vetados, empiezan a tener problemas de falta de provisión de boca y en algunos casos se ven en situaciones de escasez de IFO / Gas Oil / Aceites, la verdad es que como Capitán, no quiero ni me puedo imaginar la situación que originaría la carencia de provisión de boca, agravada por la falta de previsión de atraque, o los tanques de consumo vacios, o consumo insuficiente para alcanzar el próximo puerto, las posibilidades de que todo esto puede provocar una  situación en que hasta puede abocar a poner en peligro la seguridad del buque y sus tripulantes, son gratuitamente incrementadas, lo que nos llevaría a pensar que todas estas decisiones de negar la entrada a puerto, implicaría una carga de responsabilidad penal o civil en caso de accidente, de la que difícilmente se haría responsable el sujeto que toma la decisión de negar la entrada del buque a puerto, por el contrario, esta carga de responsabilidad caería sobre el Capitán como único responsable del buque.

Al final resulta que de un problema puramente económico y ajeno a las tripulaciones de los buques, puede aparecer una responsabilidad que criminaliza al Capitán del buque, en fin un verdadero despropósito.  

 

Fernando Saiz C.M.M.

La Coruña 10.09.2016