20 Septiembre 2012

PRESTIGE I

PRESTIGE EL ACCIDENTE



Es el 13 de Noviembre del año 2002 cuando se pone de manifiesto por enésima vez en este país la ignorancia en asuntos de la mar e incompetencia de un sistema ya político o judicial que determina y permite que sean acusados e imputados unos profesionales que merecen en otros países el honor y la gloria de ser considerados unos profesionales íntegros y modelo a seguir por los que venimos detrás. Para sonrojar a más de un político y poner en evidencia al sistema jurídico de este país el Capitán del buque Apostolos Mangouras ha sido declarado como "Marino del Año" en 2003, premio otorgado por el Naval Institute de Londres y por la revista marítima Lloyds, y homenajeado por compañeros de la Marina Mercante. 
Ha sido el accidente del B/T Prestige y su posterior consecución la ratificación del abandono y desprecio por nuestra profesión a la que se juzga y criminaliza por un sistema social que desconoce las leyes del mar y se atribuye unos derechos para analizar y juzgar unos actos que nunca comprenderán hasta que no vivan situaciones de riesgo con la asiduidad que viven los marinos. 
Desconozco si el caso del Prestge ha sido jurídicamente catalogado como accidente marítimo, si ese fuera el caso, el juez lo tendría muy fácil de resolver, un accidente por definición es cualquier suceso que es provocado por una acción violenta y repentina ocasionada por un agente externo involuntario. 
Un accidente en la mar, no deja ciertamente de ser un accidente, pero con unas connotaciones que no consideran los profesionales del derecho desde mi punto de vista, omitiendo en muchos casos y la mayoría de las veces minusvalorando la consideración del lugar en donde se produce y lo que esto implica. Si consideramos que un viaje por mar el derecho Marítimo lo define como una aventura marítima, con todo lo que una aventura significa, en donde los parámetros que intervienen en la seguridad del buque dejan de ser totalmente controlables por el mando, como el estado de la mar, vientos, visibilidad etc., por los que no se puede exigir a un capitán una responsabilidad concreta, por eso existe en la Reglamentación Marítima la figura jurídica de exoneración de responsabilidad manifestada en el recurso de “Protesta de Mar”.

No cabe duda que lo que magnificó el desastre del Prestige ha sido la pésima gestión del hecho consumado por parte de los poderes políticos que desde el primer momento y aún sin conocer el estado del buque ejecutan la consigna a seguir, dada por Lopez Sors como director general de la Marina Mercante que consta como prueba la grabación que textualmente dice: “ La consigna a seguir es que cojan el barco, les puedan dar un cabo y que lo separen de la costa hasta que se hunda”, gestión en la que nada tuvo que ver el Capitán del buque, todo lo contrario, su conocimiento del buque y su estado en el momento del accidente, sus decisiones en el momento de la avería , nos dan la dimensión profesional de este Marino, que aporto la única y por tanto la mejor solución a este accidente en los primeros momentos proponiendo llevar el buque a puerto o abrigo lo que evitaría todo este desgraciado cumulo de desatinos que han convertido este accidente en uno de los más graves por la contaminación descontrolada del medio marino y terrestre en toda la historia de la Navegación. 
No obstante se desvía el procedimiento inculpando al Capitán con el fin de tapar las carencias y errores cometidos por un sistema político cuyo oscuro objetivo es perpetuarse en los privilegios del poder donde los mediocres cargados con la ciencia infusa que le dan los votos, nos quieren hacer ver la inutilidad de todo lo que no se ajusta a sus intereses políticos. 
En unos días se realizará el juicio –vista oral, en el que se verá como protagonista y principal imputado el Capitán Apostolos Mangouras en el banquillo de los acusados, además de otros tres imputados, de los que apenas se habla, pero sí, en los medios principalmente se nos recuerda el del Capitán del Buque obviando a los demás imputados, como anunciando la peor de las resoluciones para el Capitán Mangouras.
Cuenta Mangouras con el respaldo de la razón, principalmente y con el apoyo de expertos internacionales que apoyan y respaldan su actuación en el accidente, además de la mayoría de los profesionales de la mar, que en esa situación dudo que lo hiciéramos mejor. No obstante no quisiera adelantarme a los resultados de la vista oral, pero mucho me temo que la resolución de la Audiencia Provincial de La Coruña, no convencerá a nadie y el más perjudicado será el Capitán del buque, el Ministerio de Fomento y sus subordinados saldrán posiblemente absueltos y reforzados en su ignorancia, cualquiera en este país condena a un Ministerio, no faltaría más y es que en este país somos así, además de considerar el agravante de que el Estado Español no recurrirá el auto que rechaza la demanda contra la Sociedad de Clasificación ABS en Estados Unidos como encargada de certificar la navegabilidad del buque, quedando la vista coja en su desarrollo y administración de Justicia. 
Al final, nada cambiará, las promesas políticas seguirán encantado a los ciudadanos, se olvidará el desastre del Prestige, y un nuevo Prestge ya está amenazando con su negra marea nuestras playas y costas tan solo es una cuestión de tiempo, entonces será cuando nos preguntemos si hemos aprendido algo. 
Vaya todo mi apoyo y simpatía para el Marino del Año 2003, Apostolos Mangouras y le deseo que como hombre de mar, con la sobriedad, justicia y ponderación que da el mando intente al menos perdonar la tamaña injusticia en que se ha visto involucrado.
F.Saiz
Capitán de la Mercante
20.09.2012